Unos meses atrás, en Asgard, reino de los dioses nórdicos. —¡Déjenme entrar de una vez!— gritaba un hombre dentro de un enorme pasillo lleno de columnas doradas e incienso
Unos meses atrás, en Asgard, reino de los dioses nórdicos. —¡Déjenme entrar de una vez!— gritaba un hombre dentro de un enorme pasillo lleno de columnas doradas e incienso