1-14. Asgard

Unos meses atrás, en Asgard, reino de los dioses nórdicos.

 

—¡Déjenme entrar de una vez!— gritaba un hombre dentro de un enorme pasillo lleno de columnas doradas e incienso flotando en el aire.

—Señor Thor, le hemos advertido que no tiene derecho de entrar en el trono real de nuestro padre Odín— respondieron dos mujeres aladas que tenían unas armaduras brillantes, vestidos azules, y cascos con dos alas y la figura de un cisne en la parte frontal.

Ambas tenían sus lanzas en posición de una X, cubriendo un enorme pórtico de cedro y oro.

El hombre que gritaba, el dios del trueno Thor, era alto con un cabello rojo y una barba bien cortada. Sus ojos eran como esmeralda y vestía una túnica verde y botas de cuero. Traía consigo una enorme capa hecha con la piel de un oso.

Valhalla, el palacio del dios Odín y donde Thor se encontraba, era una edificación gigantesca dentro del mundo llamado Asgard. En términos humanos, el palacio podría ser más grande que todo el continente europeo.

Era de color blanco y dorado; uno podía ver su reflexión rápidamente con las columnas y el techo, los cuales estaban recubiertos de escudos dorados.

El palacio contaba con miles de puertas y gigantescas salas de banquetes en donde los Einherjer festejaban constantemente. También había salas de combate donde estos eran entrenados por las valkirias de Odín.

Su exterior era compuesto por innumerables torres rectangulares de color dorado con plateado. En la cima de este gigantesco palacio, sobre la torre más alta, las estatuas de una cabra y la de un alce se elevaban como guardianes supremos de esta gigantesca edificación. Nubes azules y verdosas se lograban ver cubriendo este gran castillo.

Fuera del palacio, un gigantesco jardín de grandes árboles se levantaba; su nombre era Glasir. Había una enorme cantidad de fuentes, lagos y muchos animales como alces y renos; los cuales moraban en su interior.

El aire era tan fresco y se podía aspirar un aroma de frutas muy dulce. En la mitad de este gigantesco jardín, un gran árbol se levantaba, y era un roble bajo el nombre de Glasislundr, el cual tenía frutos y ramas doradas tan brillantes que se podía ver reflejado el cielo en ellas.

—Escúchenme— dijo Thor. —Llevo meses poniendo mi queja y sigo sin ver a mi padre. ¿No pueden ver que esto ya es una emergencia?— continuó explicando.

Las mujeres, conocidas como valquirias y guardaespaldas del dios Odín, solo endurecieron su posición férrea.

—Nadie puede entrar, señor Thor, ni siquiera la señora Frigg[1], ¡Son órdenes de nuestro amo y señor Odín!— dijo una de las valkirias.

Thor se dio media vuelta y se retiró profiriendo maldiciones.

Caminando por los pasillos de Valhalla, Thor encontró a Freyr, dios de la luz nórdico y señor de Álfheimr; quien se encontraba en el salón igualmente.

—¿Qué demonios haces aquí, Freyr?— preguntó el dios pelirrojo.

—¡Es un reino libre, puedo estar donde yo quiera! ♬— contestó el dios de la luz con una hermosa sonrisa.

Freyr andaba casi siempre semidesnudo, solo con una túnica blanca cubriendo parte de su cuerpo. Sus cabellos eran largos y rubios, casi dorados, y tenía unos hermosos ojos ámbar. Luz salía de su cuerpo y era imposible no verlo cuando estaba cerca.

—Bah, como si eso me importase— dijo Thor mientras trataba de evadir al dios dorado.

—Y dime, Thorsito ¿Por qué esa cara tan enojadita? ♬— preguntó el hermoso dios al malhumorado dios del trueno.

—¡Esas jodidas valkirias no me dejan ver a mi padre!— dijo el dios pelirrojo.

—¡Llevo meses tratando de contactarlo y no puedo! Dicen que no está disponible, que está en un viaje o que está meditando. Cada valkiria que me detiene tiene un cuento completamente diferente de lo que sucede— siguió quejándose.

—Es por lo de Loki, ¿verdad? ♬— dijo Freyr.

—¿Lo sabes tú también?— preguntó Thor.

—¡Claro!, pero por alguna razón, Loki está tratando de traer de vuelta a nuestra gente a adorarnos, y ahuyentar a esos seguidores de la religión proveniente de Lel ♬— dijo el dios de la luz haciendo una mueca de no importancia.

—¿Bromeas? Es Loki. Siempre hace actos que parecen ayudarnos, pero termina usándolos para darnos una estocada en la espalda. Además, ¿Cómo pudo escapar de la prisión donde lo encerramos? Se pusieron más de tres paredes dimensionales en su captura. Ni siquiera yo con mi martillo podría destruir una sola— respondió agraviado Thor.

—Thorsito, creo que, en estos momentos, preocuparnos por las pestes de Lel es más importante ♬— continuaba Freyr respondiendo al dios del trueno dándole ninguna importancia a sus quejas.

—Lo último que me enteré es que mi padre firmó un tratado para permitir entrar a Lel a nuestros territorios nórdicos, pero ¿en qué momento?, si no había aparecido ya hacía algunos meses— dijo Thor extrañado.

—¿Es por eso por lo que has intentado verle? ♬— preguntó Freyr.

—Pues sí, ¿qué clase de tontería es esa? Esos bastardos de Lel convirtieron a nuestros pueblos germánicos al cristianismo, y ahora también quieren inmiscuirse en nuestros reinos nórdicos. ¡Padre jamás hubiera firmado un tratado entregando a nuestros humanos a esa miserable religión!— contestó furioso el dios del trueno.

—Lo sé, y también no logro comprender esta situación, pero supongo que Padre Odín debió tener razones para ello; aunque eso no significará entregarles nuestro reino a Lel. Si quieren intervenir, les daremos guerra. Así que no te preocupes, Thorsito, somos bastante fuertes para evitar a esos salvajes ♬— contestó el dios de la luz de manera indiferente.

—Bueno, también hay otro asunto por lo que quiero hablar con Padre— respondió Thor con un semblante de preocupación.

—Oh, ¿de qué puede tratarse para que pongas una carita tan triste como esa? ♬— respondió intrigado Freyr.

—¿Has oído lo que los humanos hablan? ¿Del Ragnarok?— preguntó Thor.

—Tonterías sin sentido que se inventan los humanos para darle una dirección a su vida, Thorsito. No creas los cuentos de un grupo de seres que matan a alguien solo por pensar diferente ♬— continuó diciendo el hermoso dios.

—Escucha— añadió el dios de luz, —yo nunca he tenido problemas con que ellos adorasen a otros dioses y que se abrieran al mundo; pero ustedes han querido mostrar su músculo haciendo que nuestros humanos invadan territorios de los dioses en Lel y destruyendo sus monasterios, iglesias y demás ♬—

—Tal vez Loki nos hace un favor al aislarlos de nuevo, o tal vez no, pero creo que no debemos preocuparnos por esas cosas en estos momentos, Thorsito ♬— concluyó Freyr.

Thor se cruzó de brazos y bufó.

—Supongo que tienes razón. Esas invasiones en los territorios de Lel no terminaron siendo buenas ideas después de todo. ¿Por qué en Lel se da tanta importancia al culto de un dios que ni siquiera existió? Realmente no lo comprendo— dijo el dios del trueno de manera intrigada.

—No lo sé, pero ahora, si me disculpas, debo ir a visitar a mi hermanita en Fólkvangr ♬— dijo el dios de luz mientras se daba media vuelta y se retiraba.

—Saluditos ♬— se despidió alzando su mano.

—¿En serio?, ¿A nadie le importa que ese bastardo ande ahí afuera haciendo de las suyas?— se quedó perplejo Thor pensando.

—¿Después de asesinar a Balder y todas las cosas que nos ha hecho?—

—Mi padre no se hubiera quedado de brazos cruzados, estoy seguro— continuó pensando el dios del trueno mientras su impaciencia crecía.

El gran planeta en donde los dioses nórdicos vivían era llamado Yggdrasil, un gigantesco planeta en donde un enorme árbol crecía.

Este planeta es colosal, mucho más grande que el sol de nuestro sistema planetario. En el árbol, sobre sus ramas, se encontraban diversas áreas llamadas mundos o reinos. La unión de entre cada uno de estos mundos se hacía bajo puentes llamados Bifrost, los cuales tenían forma de arcoíris y eran supervisados por un solo dios llamado Heimdal[2].

Los mundos que componen dicho planeta son:

  • Asgard. El reino principal de Yggdrasil, y que se encontraba en la parte superior del gran árbol. Aquí estaba el gran Palacio de Valhalla, en donde Odín residía y gobernaba. Los dioses que nacían en este mundo eran llamados Æsir. Era una tierra llena de grandes jardines y montañas, y cubierto de una ligera neblina como aquella que se ve en los lugares más elevados.
  • Vanaheim. Junto a Asgard, hacia el lado derecho, se encuentra este reino, el cual estaba compuesto especialmente de hermosos jardines con diversas cantidades de flores y frutos; además de contar con extensos bosques. Los dioses aquí son llamados Vanir, y es regido por la diosa Freyja[3] en un palacio llamado Fólkvangr.
  • Álfheimr. Junto a Asgard, hacia el lado izquierdo, este gigantesco reino se levanta sobre las ramas del gran árbol. Está compuesto por numerosos bosques y acantilados que dan vista a torrentes de ríos. También es conocido esta parte del mundo por las luces que iluminan el cielo constantemente; y se pueden ver unas hermosas auroras boreales incluso a la luz del día. Aquí viven los elfos de luz, los cuales fungen como ruah para el ejército de Odín. Freyr gobierna este reino.
  • Midgard. Debajo de los tres reinos anteriores, se abre un gigantesco pórtico que permite a los dioses descender a la tierra[4]. Este pórtico fue construido con el enorme cráneo de un gigante llamado Ymir, y sobre este hay cuatro estatuas de enanos que señalan cada uno de los puntos cardinales. El camino está empedrado con varias columnas de enormes rocas con runas mágicas dibujadas en ellas. Dentro de la gran calavera, hay un círculo mágico en donde el puente Bifrost[5] une este planeta con el mundo humano. En esta región también tienen su habitación la diosa Sol y el dios Máni[6].
  • Jotunheumr. Junto a Midgard, hacia la izquierda, hay un enorme conjunto de montañas, valles y lagos. Éste es el reino de los gigantes o jotun. La capital de este reino se llama Utgrd y es gobernada por Mimir, un antiguo Æsir que fue decapitado y solo queda su cabeza. En el centro de dicha capital se encuentra el tesoro más importante de Yggdrasil, el pozo de la sabiduría. Sin embargo, pocos han podido beber de este pozo. Odín, para beber de él, tuvo que ahorcarse por más de nueve días y sobrevivir, por lo que es necesario tener el suficiente icor para lograr una proeza de esa índole.
  • Nidavllir. Hacia la derecha de Midgard, otro reino montañoso se levanta, sin embargo, a diferencia de Jotunheumr, las montañas son tan densas que los habitantes aquí viven en cavernas formadas de dichas cordilleras. Miles de minerales son extraídos de este reino, y enanos especialistas en forjar armas habitan aquí.
  • Svartalfheim. Debajo del árbol, hacia el lado izquierdo, este reino oscuro se levanta. Es un reino donde la oscuridad y la neblina cubren todos los alrededores. Elfos oscuros viven en este reino en donde han levantado varias estelas de piedras en su primitivo reino. Los elfos oscuros son usados también como ruah para el ejército de Odín, aunque no son soldados tan leales a Asgard como los elfos de luz.
  • Muspelheim. Hacia el lado derecho de Svartalfheim, un conjunto de cavernas de fuego y lava abren su paso en las raíces de Yggdrasil. Gigantes de fuego habitan y son comandados por el jotun Surtr[7], uno de los comandantes de Loki.
  • Niflheim. En la parte más inferior de las raíces de Yggdrasil, un enorme pórtico de hielo se levanta. Frente a esta abominable construcción, un horrendo dragón conocido como Nidhoggr protege las instalaciones. Todo el territorio está cubierto de hielo y neblina, y navegar por estos lares es muy complicado. Cruzando el pórtico, las personas entrarán a Hel, un reino gobernado por la hija de Loki con el mismo nombre donde los asesinos y criminales son castigados día a día. Hel, realmente se encuentra en una dimensión llamada Sheol, en donde diversos infiernos de diversos panteones residen.

Este complejo planeta es el mundo en donde los dioses del panteón nórdico residen. Sin embargo, por la situación actual en la que se enfrentaba el reino divino escandinavo, se había cerrado el puente Bifrost que se encontraba en Midgard y llegaba Dinamarca. Solo el dios Heimdal tenía autorización para permitir la entrada y la salida por dicho puente.

—Y sí… ¿voy yo a la tierra?— se preguntó Thor.

—Desobedecería las órdenes de mi padre, pero así me aseguraría que Loki fuera capturado. Es más, si tengo que luchar contra esos bastardos de Lel, ¡lo haré también!— continuaba ponderando esas ideas en la mente de Thor.

—Pero ese perro de Heimdal jamás me dejaría salir de aquí sin el permiso de mi padre, ¿Cómo lo engaño? ¡Capaz que ya me ha escuchado, con eso que tiene un oído tan bueno!— continuaba Thor pensando mientras daba vueltas.

—No, debo hallar a mi padre, pase lo que pase— concluyó Thor con determinación.

Thor, entonces, regresó a la sala del trono, y para su sorpresa, las valkirias no estaban ahí, pero sí el dios Heimdal recargándose sobre una espada la cual empuñaba con sus dos manos, y ésta se encontraba clavada en el suelo.

—Sí, Thor; escuché lo que pensabas hacer. Por eso, despedí a las valkirias y me puse entre la puerta de Padre y tú— dijo el dios.

El dios Heimdal era de piel blanca como la nieve, sus cabellos eran igualmente un color castaño casi blanco; solo sus ojos color violeta y sus dientes dorados hacían contraste con su figura fantasmagórica. Traía un casco dorado con la cabeza de un gallo en ella. Estaba cubierto con una túnica larga de color azul y portaba una capa de plumas rojas con negro.

—Atacar a las valkirias es una ofensa hacia nuestro padre, Thor— dijo el dios con una mirada sin mostrar emociones o sentimiento alguno.

—Entonces, con tu gran oído que tienes, respóndeme, ¿Está mi padre detrás de esa puerta?— preguntó Thor.

—No lo sé, existen varias paredes dimensionales detrás de esa puerta, lo que impide incluso que mi oído funcione— respondió el dios pálido.

—¿Y eso no es sospechoso?— preguntó el dios del trueno.

—Tal vez, pero mi trabajo es proteger este recinto y la única forma que podrías entrar es sobre mi cadáver. Thor. ¿Piensas revelarte contra nuestro padre solo por un pobre diablo intentando hacerse importante en la tierra?— respondió Heimdal.

Thor se puso en posición de combate.

Ful-kompna vǫrn[8] dijo el dios blanco.

—Cómo tú sabes, Thor, mi técnica ‘Ful-kompna vǫrn’ o Defensa perfecta, me permite poder percibir cualquier ataque y detenerlo, al mismo tiempo, no podrás dar ni un solo paso hacia adelante o te destruiré con una onda de choque. Si deseas morir, hazlo— mencionó el dios mientras su cuerpo inmóvil tomaba color de una estatua de platino.

—Es tarde y debo ir a ver a mi esposa e hijos— dijo el dios del trueno mientras se daba media vuelta.

—Una excelente decisión, Thor— respondió el dios blanco al mismo momento que deshacía su técnica.

—Pero esto no se quedará así, estoy seguro de que hay alguien o algo detrás de esa puerta, y no es mi padre— pensó Thor al retirarse a sus aposentos.

 


[1] Esposa del dios Odín y reina de Asgard.

[2] Dios guardián de Asgard. Protegía las entradas y usaba su cuerno para advertir peligro.

[3] Diosa de la fertilidad en el panteón nórdico. Hermana de Freyr.

[4] Específicamente en Dinamarca

[5] Puente en forma de arcoíris que servía para unir el mundo de los dioses con el mundo humano en la mitología nórdica.

[6] La diosa del sol y el dios de la luna en el panteón nórdico.

[7] Rey de los gigantes de fuego en la mitología nórdica. Gobernaba Muspelheim.

[8] —Defensa absoluta— en noruego.

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