1-26. Pelea contra Loki

Tania yacía congelada en la enorme estalagmita de hielo que Loki había creado para atraparla. Su movimiento se había congelado en el tiempo, aún lucía con la mirada feroz con la que iba a atacar al dios malvado nórdico.

Rodrigo y Epona intentaron atacar a la deidad, pero ésta desapareció ante sus ojos. De repente, se dieron cuenta que estaban atrapados ante una red como si fuera una telaraña. Entre más forcejaban para escapar, más daño los hilos de la red les hacían.

—Tres menos— dijo Loki mientras se acercaba a Ana y Atenea.

—Ana, creo que tú podrás derrotarlo— dijo Atenea mientras continuaba sentada en el suelo.

—Tania se confió, y siendo una Sol para pelear, el hielo es parcialmente su debilidad— concluyó.

Ana vio a Rodrigo y Epona amarrados en la red, y luego, a Tania congelada e hizo una mueca de desagrado.

—Solo un perro sin dignidad lame la mano del dueño que lo piensa sacrificar— gritó Ana furiosa a Loki, quien caminaba hacia ella lentamente.

El dios de la mentira dibujó un círculo mágico en el aire que tenía la runa ‘ᛚ’ y en eso, la deidad introdujo su mano izquierda a dicha orbe como si de un portal se tratase. Al sacarla, sostenía un báculo hecho de muérdago con adornos de hojas verdes y terminación en punta, como si se tratase de una lanza invertida.

—Esta madera asesinó al dios Balder, es un arma hecha especialmente para matar dioses— dijo Loki mostrando su arma a Ana.

—Aún con tu enorme poder, jamás podrás vencerme mientras tenga este báculo— continuaba diciendo.

Ana, entonces, tomó con sus dos manos su legendaria espada Dyrnwyn, para prepararse a luchar contra el dios nórdico. Dio un grito y se arrojó a cortarle el cuello, pero justo cuando iba a golpearlo, el cuerpo del dios desapareció.

Una red atrapó a la diosa rápidamente, pero ésta, en lugar de forcejear, dijo: Taibhse banríon y su cuerpo se convirtió en una enorme parvada de cuervos que rompieron y escaparon de la red.

Los cuervos volaron buscando a Loki, y uno de ellos vio una diminuta mosca volando; entonces, voló hacia ella y la atrapó con su pico. La mosca se convirtió en Loki, y todos los cuervos se posaron sobre él para atacarle, pero el dios, con su báculo, pudo alejar a las oscuras aves.

Los cuervos regresaron a unirse y dieron forma al cuerpo de la diosa de la guerra nuevamente.

—Así que usas tus transformaciones para pelear y huir como un cobarde, ¿eh?— dijo Ana mientras hacía aparecer su espada nuevamente.

—No tengo necesidad de luchar contra ti cuerpo a cuerpo, no es mi estilo— dijo Loki mientras movía su báculo de manera amenazante. Ante los ojos de la diosa, el dios nuevamente desapareció.

—Ese truco no volverá a funcionar contra mí— dijo Ana mientras convertía las plumas de sus alas negras en cientos de cuchillas filosas.

Ana las arrojó hacia todos lados a la redonda, buscando evitar golpear a Rodrigo y Epona. Pero para su sorpresa, ninguna golpeó a Loki.

—Tss, fallé— dijo Ana, cuando de repente, vio como Loki se teletransportaba justo frente de ella y le clavaba su báculo en su abdomen.

Ana trató de decapitar a Loki con su espada, pero éste volvió a desaparecer ante sus ojos.

Ana se apretaba su abdomen con mucho dolor mientras trataba de encontrar al dios oscuro.

—No tiene caso, Morrigan— se escuchó la voz de Loki, —jamás podrás encontrarme—

—Tengo que concentrarme para detectar de dónde viene su voz— pensó la diosa de cabello oscuro.

Loki volvió a aparecer, esta vez detrás de Ana y la volvió a clavar con su báculo en su hombro izquierdo. Ana gritaba llena de dolor.

—Ja ja ja, no puedes hacer nada, reina de los cuervos— seguía Loki riendo mientras volvía a desaparecer.

—Debo concentrarme, su voz viene desde el este— seguía pensando Ana.

Pero la situación se repitió, Loki apareció y clavó la pierna derecha de la diosa. Volvió a desaparecer, y de nuevo aparecer para volver a clavar el pecho de la afligida deidad.

—Hacia el este, justo a 93.8° de mí, a una distancia de 58.3 metros— pensó la diosa, y creó un cuchillo con su poder oscuro y lo lanzó a toda velocidad.

El cuchillo se clavó en el aire, revelando que era precisamente donde Loki se escondía. La daga había cortado el cuello del dios nórdico.

—No puedes esconderte de mí, Loki, aunque te escondas a miles de años luz, te encontraré— gritó la diosa.

Pero, entonces, Loki sonrió y desapareció ante los ojos de la deidad, mientras que el cuchillo cayó al suelo como si jamás hubiera golpeado nada. Cuando Ana vio la punta del cuchillo, se dio cuenta que había clavado a una pequeña piedra.

—Puedo intercambiar mi cuerpo con cualquier cosa que vea en este lugar— dijo el dios.

—Y si es necesario, puedo convertirme en una bacteria o un microbio para evitar tus ataques— dijo Loki de nuevo mientras aparecía justo detrás de Ana y la empalaba con su báculo desde su espalda al pecho.

Ana entonces intentó atacar al dios con sus alas convirtiéndolas en cuchillos, pero Loki había desaparecido ya cuando ella lanzó el ataque.

—Maldición, ese ataque si me dolió— pensó Ana mientras caía al suelo llena de dolor. Loki reía nuevamente de manera invisible.

El icor comenzó a sanar la herida de la diosa, y ésta volvió a cerrar los ojos y comenzó a concentrarse de nuevo.

—¿Volverás a intentar atacarme, Morrigan? ¡No tiene caso!— dijo divertido el dios nórdico.

Pero justo cuando Loki se teletransportó detrás de la diosa, ésta lo sorprendió con un espadazo que le cortó el brazo derecho.

—¡Imposible!— gritó Loki mientras se teletransportaba fuera de la vista de Ana.

La diosa irlandesa volvió a cerrar los ojos y respirar profundamente. Esta vez, Loki intentó empalarla desde el aire, apareciendo justo arriba de ella; pero la diosa se anticipó clavando su espada en el pecho del dios de la mentira.

—Grrrr, ¡esto no puede estar pasando!— gruñó Loki mientras se volvía a teletransportar fuera de la vista de Ana.

—Cuando te teletransportas, haces un leve sonido espiritual, y tardas una millonésima de un nanosegundo en aparecer cerca de mí, puedo predecir donde aparecerás gracias a ello— dijo Ana mientras volvía a cerrar los ojos y concentrarse.

Loki volvió a teletransportarse frente a Ana, y ésta lo atacó con su espada; pero para su sorpresa, era solo una ilusión. Ana sintió que Loki estaba detrás de ella y atacó hacia sus espaldas, pero resultó ser también una ilusión provocada por el dios de la mentira.

En eso, el dios nórdico apareció frente a ella, bastante alejado, y dijo: Hrímþursar kæsia[1]

Creando una lanza de hielo que viajó rápidamente hacia una Ana que no sabía aún quién era el verdadero Loki. La lanza de hielo la atravesó en su pecho, haciendo que la diosa cayese de rodillas en un sumo dolor.

Ana, furiosa, lanzó un ataque volador con el movimiento de su espada hacia Loki, pero al chocar con éste, se volvió a desvanecer como si fuese una ilusión.

La voz de Loki se volvió a escuchar en el aire.

—Mis ilusiones son perfectas, pueden generar sonido y energía divina falsa para engañar a mis rivales— dijo el dios nórdico.

—Te felicito por poder adivinar donde me teletransportaré, pero jamás podrás vencer estas ilusiones, Morrigan— continuó diciendo el dios de la mentira.

—Mi icor se está agotando nuevamente— pensó Ana al ver que la lanza de hielo continuaba atravesando su cuerpo y éste no se sanaba.

La diosa, violentamente, arrancó la lanza de su pecho cuando vio horrorizada cientos de Lokis alrededor de ella.

—Esta técnica se llama ‘Sjónhverfing fjölkyngi’[2] dijo Loki.

—Puedo crear hasta millones de clones con peso, masa e incluso energía divina; hechos para engañar a mis rivales— continuó diciendo el dios mientras reía como si hubiese ganado la batalla.

En eso, todos los Loki levantaron su mano hacia Ana y todos gritaron unísono: Hrímþursar kæsia

Miles de lanzas de hielo fueron disparadas hacia Ana, quien como mejor pudo, golpeó con su espada todas las que llegaron hacia ella, pero se dio cuenta que dichas lanzas eran todas falsas, y sin darse cuenta, volvió a ser clavada por otra lanza de hielo, esta vez de lado lateral.

Ana crujía sus dientes del dolor y empezaba a perder conciencia. La lanza de hielo se clavó desde su brazo derecho hasta su abdomen. Con su brazo izquierdo y gritando, se arrancó nuevamente la lanza.

Loki volvió a hacer lo mismo y Ana volvió a ser clavada por otra lanza de hielo. El dios nórdico repitió varias veces esto hasta que Ana quedó clavada por quince lanzas de hielo. Ana vomitó sangre y sus ojos perdieron su brillo.

—Ana, demonios, ¡no te puedes rendir!— le gritó Atenea mientras la diosa de cabellos oscuros moría ante el ataque de Loki.

—Y con ella, son cuatro— dijo Loki.

El dios oscuro hizo desaparecer sus ilusiones mientras se acercaba a Ana para rematarla con su báculo.

—Ana, ¡tienes que levantarte!— gritó Rodrigo mientras intentaba salir de la red.

—¡Carajo, Ana, no eres tan débil!— gritó Epona furiosa.

Pero Ana oía esas voces a lo lejos.

—No siento nada ya— pensó la diosa mientras perdía más y más su conciencia.

En eso, empezó a ver una visión en donde dos chicas muy similares a ella se encontraban a su lado, una era de cabello rojo y la otra de cabello rubio, aunque las dos tenían ojos azules muy hermosos como los de Ana. Se encontraban jugando y riendo en una hermosa pradera que aparentaba ser un terreno montañoso de Irlanda.

De repente, había fuego y se oían los gritos de las dos chicas, y en las sombras, un hombre alto con capa y un báculo gigantesco.

—¡Badb, Macha! ¡No se vayan!— gritaba en su sueño Ana. —¡No me dejen sola!—

En ese momento, su mente se puso en blanco y dejó de pensar.

—Estoy muerta finalmente. Adiós, hermanas; adiós, Tania; adiós, Epona; y adiós, Rui… por favor, perdónenme— pensó esto justo antes de perder completamente su conciencia.

De repente, Ana comenzó a sentir una energía cálida en su cuerpo, aunque no la reconocía, le resultaba muy familiar.

Justo en ese momento, empezó a recordar a la gente que Rodrigo y Tania ayudaron en Coímbra, las mujeres que rescataron cerca de Toulouse, a las personas que ayudaron en Horsens. De alguna manera, Ana sentía a esas personas cerca de ella, era algo como la fe, pero era diferente. Era una sensación reconfortante que la hacía nuevamente sentirse viva.

Como reflejo, la diosa de cabello negro abrió los ojos de manera furiosa y destruyó las lanzas de hielo. Estaba llena de sangre, pero se mantenía levantada por mera adrenalina.

—¡No voy a morir aún!, ¿Me oyes? ¡Una basura tramposa como tú no me podrá vencer!— gritó furiosa Ana a Loki.

La diosa irlandesa creó dos espadas en sus manos, las armas fueron creadas con sus respectivas plumas negras. La diosa tomó ambas espadas.

—Estas espadas son Caladcholg[3] y Fragarach[4], son espadas mágicas irlandesas que me brindan un incremento en mi velocidad— dijo la diosa levantando una de las dos espadas hacia Loki.

El dios de la mentira rio, y de nuevo volvió a crear sus ilusiones. Los cientos de Loki crearon nuevamente lanzas de hielo gritando todos en unísono: Hrímþursar kæsia

Las lanzas volaron hacia Ana quien, dejó que los ataques la golpearan, pero como eran falsos, todos desaparecían, cuando de repente una lanza de hielo le atravesó el cuello y la hizo vomitar sangre.

Pero en ese momento, Ana desapareció, y de manera casi inmediata, apareció ante el verdadero Loki y lo cortó con sus dos espadas. Ana, rebotando en la pared dimensional, intentó cortar de nuevo al dios nórdico, pero éste se volvió a convertir en una ilusión.

La diosa, quién ya había aprendido el truco del dios de la mentira, se arrojó hacia donde predijo que aparecería y lo volvió a cortar.

Loki, entonces, usó su capa para protegerse gritando: Jarn skikkja[5]haciendo que ésta se convirtiese en adamantina, el metal más resistente en Asgard, y repeliera el ataque de la diosa.

Ana, que aún traía la lanza de hielo en su cuello, se la arrancó y un enorme flujo de sangre salió de éste. La diosa perdía la concentración, pero seguía furiosa y volvió a intentar atacarle.

Loki volvió a usar su capa para protegerse, mientras que la diosa intentaba romper su defensa. Ana desapareció sus dobles espadas e invocó su anterior espada Dyrnwyn, y con ésta, golpeó a Loki y lo arrojó hacia el suelo, cayendo con una enorme potencia.

De manera inmediata, Ana volvió a cambiar a Dyrnwyn a sus espadas gemelas Caladcholg y Fragarach, y sobre Loki quien estaba tumbado en el suelo, la diosa, aun volando en el cielo, gritó: Beanna an bháis[6]

La diosa, entonces, hizo un movimiento de cortar el aire con sus dos espadas en dirección hacia Loki.

Dos rayos violetas cubiertos de plumas oscuras bajaron en una tremenda velocidad hacia el dios nórdico, quien intentó defenderse de ese ataque con su capa, pero antes que la pudiera convertir en adamantina con su poder mágico, los rayos atravesaron su capa y se clavaron uno en su pecho y otro en su abdomen. Loki vomitó sangre.

Ana, entonces, bajó inmediatamente hacia Loki y lo atravesó con sus dos espadas. La diosa empezó a cortarlo muchas veces mientras gritaba de manera furiosa, y Loki solo se retorcía de dolor.

En ese momento, Atenea la detuvo sosteniendo su brazo izquierdo.

—Ana, ¡basta ya!— le gritó imperativamente la diosa griega.

La diosa irlandesa desapareció sus espadas, cayó de rodillas al suelo e hizo una mirada de frustración.

—Lo siento, lo siento. Me dejé llevar de nuevo, maestra. Lo siento— dijo Ana mientras se tapaba la cara llena de arrepentimiento.

Loki intentaba huir de ahí arrastrándose con mucho dolor, pero en ese momento, un pie se puso sobre su brazo. Era Tania que había podido escapar del témpano de hielo.

—No vas a ir a ninguna parte, miserable— dijo Tania mientras hacía presión al brazo del dios oscuro nórdico. Loki, en ese momento, solo pudo esperar lo peor.

 


[1] —Lanza de los gigantes de hielo— en noruego.

[2] —Magia de la ilusión— en noruego.

[3] Espada legendaria de un antiguo rey irlandés: Fergus mac Róich.

[4] Espada que pertenecía al dios irlandés Nuada.

[5] —Capa de hierro— en nórdico.

[6] —Cuervo de la muerte— en irlandés.

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